10.3. Historicismo y Vitalismo

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Introducción y características generales

        (Ética y estética son lo mismo.) Ludwig Wittgenstein. Tractatus Logico-Philosophicus. 6.421.

        “La forma romántica de la rebelión es muy diferente de la forma racionalista, aunque ambas derivan de la Revolución francesa y de los filósofos que inmediatamente la precedieron. La forma romántica se ve en Byron con ropaje no filosófico, pero en Schopenhauer y en Nietzsche ha aprendido el lenguaje de la filosofía. Tiende a destacar la voluntad a expensas del intelecto, a sentir impaciencia ante las cadenas del razonamiento y a glorificar la violencia de ciertas clases. En la política práctica es importante como aliada del nacionalismo. En tendencia, aunque no siempre de hecho, es claramente hostil a lo que comúnmente se llama razón y tiende a ser anticientífica. Algunas de sus formas más extremas se hallan entre los anarquistas rusos, pero en Rusia fue la forma racionalista de la rebelión la que prevaleció finalmente. Fue Alemania, siempre más susceptible al romanticismo que ningún otro país, la que proporcionó una salida gubernamental a la filosofía antirracional de la voluntad pura.” (Bertrand Russell. Historia de la Filosofía Occidental. Vol. II. Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1984, pp. 347-348).
        A finales del siglo XVIII habían surgido en Alemania movimientos culturales y religiosos como el Sturm und Drang (Tempestad y Empuje) o el pietismo, que tanto en el ámbito literario o artístico en general como en el moral en sentido amplio, ponían en primer plano de sus manifestaciones a los “sentimientos y a la “vida afectiva”. Además, desde principios del siglo XIX el Romanticismo es una realidad plural y floreciente como corriente cultural europea de múltiples registros (literatura, pintura, música,…).
        Asistimos pues en Filosofía, y en este contexto, al desarrollo del Idealismo Alemán posterior a Kant y cuya cima es el Sistema de Hegel. Por otro lado, las ciencias naturales avanzan en rápida progresión y la nueva mentalidad científica cala en la sociedad burguesa. El hegelianismo y el Positivismo (que tendrá en la Filosofía de Comte su principal expresión), serán las filosofías sociológicamente implantadas en amplias capas de la burguesía europea.
        Frente a esto y como reacción dialéctica tenemos también a los movimientos sociales y de masas, donde un proletariado oprimido busca su “lugar en la historia” por decirlo al modo hegeliano. El Socialismo Utópico, el Marxismo y el Anarquismo ofrecerán sus armas teóricas.
        En este ambiente de confrontación y frente al mismo surgen pensadores que desarrollarán lo que Lukács llamó el asalto a la Razón. No obstante, cobijar al Historicismo y al Vitalismo bajo el genérico nombre de “corrientes irracionalistas” es decir demasiado, o lo que es lo mismo, demasiado poco. En términos generales, lo que tienen en común autores como Schopenhauer, Nietzsche, Dilthey y Bergson es su reacción frente a la Razón monolítica y absoluta, que tras la revolución copernicana de la filosofía crítica de Kant se había instalado en buena parte de la sociedad europea.
        Así, estas nuevas corrientes de pensamiento que aquí introducimos tienen las siguientes características generales:

        1ª Desconfianza en la Lógica y en los argumentos tenidos tradicionalmente como racionales. Desconfianza o rechazo incluso (como es el caso de Nietzsche) de la filosofía basada en estructuraciones lógicas o argumentativas esenciales (anti-Platón).
        2ª Frente a la Razón sobrevaloran los aspectos psicológicos, emotivos o intuitivos de la vida de los hombres y que habían quedado expulsados o “cancelados” (superados al modo hegeliano) en la citada Racionalidad.
        3ª Disociación metodológica entre Naturaleza y Espíritu, pues aunque esta distinción la heredan del Idealismo alemán, el Vitalismo y el Historicismo convertirán la Filosofía en interpretación psicológica (Nietzsche), en análisis de vivencias en un marco histórico (Dilthey), o en una proyección metafísica de impulsos o instintos biológicos irracionales (“Voluntad” en Schopenhauer, “Impulso vital” en Bergson).
        4ª De todo lo anterior se sigue que lo impulsivo, lo emocional, lo psicológico-histórico, lo vivencial, serán realidades que se constituirán en ámbitos de reflexión filosófica (reducida a veces a literatura), que no son entendibles por la Lógica de la Naturaleza; aunque se toma a ésta como fuente de “intuiciones metafísicas”.La explicación deja paso a los nuevos métodos de la “comprensión” o de la "intuición"
        5ª Asimismo cobra una excesiva importancia la figura del genio individual, del asceta, del superhombre o del místico, frente a la mediocridad burguesa y la masificación proletaria.
        6ª Por último diremos, que estas corrientes filosóficas trabajan sobre un mundo psicológico y de fuerzas irracionales que anuncian la moderna novela del siglo XX, (empezando por Marcel Proust) y el Psicoanálisis de Freud.

Arthur Schopenhauer y la “Metafísica de la Voluntad”

Arthur Schopenhauer (1788-1860)

Fridedrich Nietzsche: de la Tragedia al Superhombre

Friedrich Nietzsche, (1844-1900)

Dilthey: “Vivencia e Historia”

Wilhelm Dilthey (1833-1911)

Bergson y el “Impulso Vital”

Henri-Louis Bergson (1859-1941)