7.4. EL EMPIRISMO

De Biblioteca de filosofía
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Contexto histórico


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        Casi dos siglos que median entre el nacimiento de Bacon (1561) y la muerte de Hume (1766), constituye un periodo de la historia inglesa demasiado dilatado y complejo como para dar cuenta de él, aunque sea someramente, en unas pocas líneas. Podríamos decir, sin embargo, que el contexto determinante en el que se da la filosofía empirista presenta, como rasgo unificador, el proceso de transformaciones económicas, técnicas y políticas que se inician en los siglos XVI Y XVII y que acabarán desembocando en dos procesos revolucionarios: uno político (entre 1640 y 1688) y otro económico, con la primera Revolución Industrial en la segunda mitad del XVIII.
Esas dos grandes revoluciones comienzan a gestarse a lo largo de los siglos XVI y XVII, sobre todo a partir de cambios en el comercio y en los sistemas de producción agraria (aplicación de tecnologías nuevas, vallados de terrenos que mejoran la productividad...). Paralelamente, viene dándose desde el siglo XVI el desarrollo y consolidación de una nueva clase social: es la burguesía, que va asentando su influencia política sobre un poder económico cada vez mayor que proviene, fundamentalmente, del comercio triangular con África y América: en África se compran esclavos que se venden en América donde, a su vez, se adquieren materias primas para la manufactura inglesa. Esta nueva clase social, aliada con la burguesía terrateniente, la llamada Gentry, van a protagonizar la revolución política a partir de 1640. Todos esos cambios, unidos a un proceso de aumento demográfico, permitieron liberar mano de obra y capitales suficientes para el crecimiento del tejido industrial.
        En el terreno político, los enfrentamientos entre el parlamento y la corona se acentúan cada vez más hasta desembocar en una guerra civil que se inicia en 1642 y que finaliza en 1648. Un año más tarde Carlos I es ejecutado y se proclama la república. Cromwell, líder del ejército parlamentario, instaura en 1653 una dictadura personal que dura hasta su muerte en 1658. Dos años más tarde, la dinastía de los Estuardo vuelve a tomar el control político en territorio inglés con la llegada al trono de Carlos II, hijo del ejecutado Carlos I. A éste le sucede en Jacobo II en 1685 pero el conflicto parlamento-corona se agrava hasta acabar en la Gloriosa Revolución de 1688 con el triunfo de los partidarios del parlamento y la huida a Francia del monarca. Se instaura entonces una monarquía parlamentaria que limita fuertemente las competencias del monarca, tal y como puede apreciarse en la Petición de Derechos (Hill of Rights) de 1689. La nobleza terrateniente y la burguesía ciudadana acuerdan alternar su participación en el gobierno y, a partir de la propuesta de Locke, se promueve la división de poderes como garantía de la propiedad privada y la libertad individual.
        Sobre este mapa económico, científico-técnico y político va tejiéndose un panorama filosófico que, sin perjuicio de su diversidad en muchos órdenes, alcanza un fuerte grado de unidad al menos en el terreno de la epistemología. En efecto, como se verá a continuación, la paleta de posiciones políticas o religiosas es decididamente muy variada, e incluye desde ateos como Hobbes hasta obispos como Berkeley, pasando por la moderación de Locke o el agnosticismo de Hume. En política, tenemos monárquicos «clásicos» (Bacon), defensores del absolutismo (Hobbes), al lado del santo patrón del liberalismo y la monarquía parlamentaria (Locke). En cuanto a la ontología, el materialismo primogenérico del que arranca Bacon y que alcanza con Hobbes su formulación paradigmática deriva, fundamentalmente por los problemas inevitablemente asociados a las posiciones epistemológicas del empirismo, hacia el idealismo material de Berkeley o hacia las posiciones de Hume, para quien la materia es una construcción o hipótesis del sujeto.
Pero es el espacio de la epistemología el más ampliamente compartido y el que, en definitiva, dota al empirismo de su unidad característica frente al racionalismo continental: la afirmación de la experiencia como fuente exclusiva de conocimiento y como límite de toda actividad racional, el carácter inductivo del método científico y la negación de los contenidos a priori de la mente son, quizás, sus notas más generales.
        Todos estos desarrollos se dan, además, en el campo de batalla de la filosofía moderna, un escenario de pugna, de influencias cruzadas entre los empiristas ingleses y los racionalistas continentales, de clara realimentación y codeteminación, componiendo así un núcleo de debate de extraordinaria fecundidad.
        «Dado que hemos supuesto que la mente está vacía de todo carácter innato, los llega a recibir gradualmente en al medida en que la experiencia y la observación se lo permiten.» (LOCKE, J., Compendio del Ensayo sobre el entendimiento humano, II)

Francis Bacon (1561 a 1626)

Bacon, Francis (1561-1626)

Thomas Hobbes (1588 a 1679)

Hobbes Thomas (1588-1679)

John Locke (1632 a 1704)

Locke, John(1632-1704)

George Berkeley (1685 a 1753)

Berkeley, George (1685-1753)

David Hume (1711 a 1776)

Hume, David (1711-1776)