9.3. El positivismo.

De Biblioteca de filosofía
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El desarrollo científico como contexto determinante del positivismo.


        Como su nombre indica, el positivismo es la reacción intelectual más acorde con el enorme auge de las ciencias que se produce en este periodo de principios del siglo XIX. Es la época de Berzelius y Mendeleiev en química; de Claude Bernard en fisiología y Darwin y Mendel en biología, junto con Maxwell en física, Lobachenski en geometría, Cantor y Cauchy en matemáticas, Koch y Pasteur en micobiología; la teoría analítica del calor, de Fourier, a la que Comte considera como prototipo de lo que debería ser un verdadero saber. Y descubrimientos tan importantes como: bombilla eléctrica (Edison,1879), motor eléctrico de Jacobi y Henry (1834), generador de electricidad (Faraday,1831), telégrafo, por Morse y Swan (1844) teléfono (G. Bell (1876), fonógrafo (Edison, 1877), la radio (Marconi,1879), etc.

1.1.Aplicaciones tecnológicas.
        Pero es también la época de las grandes realizaciones tecnológicas. Se construye la torre Eiffel en Paris, y se construye el canal de Suez.
1.2.Teorías económicas.
        Las teorías económicas, que son consecuencia de la revolución industrial y que tendrán una gran influencia en Comte: Turgot, Adam Smith, Condorcet, etc.
1.3. La filosofía.
        La vida intelectual de Comte coincide con el auge del idealismo alemán. El idealismo trascendental de Kant rechaza la metafísica, que resurge en el idealismo absoluto de Fichte, Shelling y Hegel y posterior decaimiento simbolizada con la muerte de Hegel en 1831, cuando un año antes había expuesto Comte su curso de filosofía positiva. El positivismo es una parte integrante del movimiento romántico del s. XIX, precisamente por esto se dice que el positivismo es el romanticismo de la ciencia. El romanticismo identifica lo finito y lo infinito y tiende a considerar lo finito como realización progresiva de lo infinito. Pues bien, en el positivismo la ciencia se considera como una manifestación de lo infinito, llegando a convertirse en religión, como se verá, en el positivismo social de Comte.

Antecedentes positivistas.


        Si bien es Comte la figura central del movimiento positivista y el que acuña la expresión “filosofía positivista”, sin embargo, se pueden rastrear antecedentes al positivismo comtiano en D´Alembert, Turgot y Condillac, aunque Leszek Kolakowski lo remonta al nominalismo de la Baja Edad Media y denomina positivistas a autores como los mecanicistas del siglo XVII (Mersenne, Gassendi) y a Hume, a quien considera el padre del positivismo moderno. (“La filosofía positivista: ciencia y filosofía”. Leszek Kolakowski. Cátedra, 3ª ed. Madrid, 1988. Colección Teorema).

Caracteres generales del saber positivo.


        El término “positivismo” tiene sentidos diversos que lo dotan, en consecuencia, de cierta ambigüedad-en ocasiones se ha considerado a Claude Bernard como ejemplo de científico positivo. Y aunque es cierto que Comte sentía admiración hacia el gran fisiólogo francés, Bernard nunca se consideró un positivista. Para Comte y, en general, para los positivistas (probablemente con la excepción de Stuart Mill), la ciencia es un elemento que no requiere ningún análisis. Claude Bernard, en cambio, nos ofrece una profunda reflexión sobre la lógica de la ciencia (en su“Introducción al estudio de la medicina experimental”). Por otra parte, la metodología de Bernard está lejos de las posiciones comtianas (“La fisiología positiva”. K.E. Rothschin, en Historia universal de la medicina, edit. Salvat, Barcelona, 1974.) Pese a ello, conserva un significado común aplicable a todas las corrientes positivistas y a la del propio Comte, que se concreta en dos aspectos muy generales:
        1) La negación de la metafísica         2) La exigencia de atenerse a los hechos, a la realidad observada empíricamente.
        Suele entenderse el positivismo como aquella actitud que considera que la ciencia y la filosofía deben limitarse al análisis de los hechos observados, a los datos de la experiencia, estableciendo entre ellos relaciones y leyes. Si consideramos que la metafísica pretende dar cuenta del ser de las cosas, de su esencia, entonces el positivismo sostiene una actitud antimetafísica, en el sentido de Hume.
        El carácter fundamental de la filosofía positiva consiste, según Comte, en encontrar la ley efectivamente válida en los fenómenos: “...consiste en considerar todos los fenómenos como sujetos a leyes naturales invariables, cuyo descubrimiento preciso y la posterior reducción al menor número posible, constituye la finalidad de nuestros esfuerzos. Consideramos como absolutamente inaccesible y vacío de sentido la búsqueda de lo que llamamos causas, sean éstas primeras o finales”. Por tanto, el descubrimiento científico consistiría en no proporcionar causas de un hecho o hechos, sino simplemente considerar una inmensa variedad de hechos, a primera vista distintos entre sí, como un solo fenómeno y utilizando como modelo de referencia la ley de la gravitación de Newton, la cual muestra, dice, “toda la inmensa variedad de los hechos astronómicos como si fueran uno y el mismo hecho, considerado bajo diversos puntos de vista” (Ib.p.43).
        En consecuencia, “no se encuentra en la obra de Comte ninguna averiguación acerca de qué es lo que la propia actitud científica pone, como exigencia absoluta a priori, en un mismo modo de acoger la presencia de los fenómenos; por ello no es de extrañar que el término “positivismo” haya quedado para designar aquella actitud, de “atenerse a los hechos”, que se cree libre de supuestos por el hecho de que habiendo decretado la ausencia de supuestos, lo que en realidad ha prohibido es toda averiguación acerca de lo que hay de supuesto en la misma neutral y objetiva presencia de los fenómenos, y lo que de este modo ha conseguido es que sus propios supuestos le permanezcan desconocidos”(F. Martínez Marzoa. Historia de la filosofía moderna y contemporánea, Madrid, 1973, T.II, p.371.
        La ciencia debe limitarse a describir los fenómenos, utilizando leyes matemáticas y renunciando a explicar qué es la realidad que describen.
El auge de las ciencias en el siglo XIX permite afirmar que es el siglo de la ciencia. La física, la matemática y la biología provocan, con sus aportaciones, el abandono definitivo de cualquier presupuesto metafísico, y que sea el método de las ciencias naturales la referencia para cualquier forma de pensamiento. Existe el convencimiento generalizado de que las ciencias pueden resolver todos los problemas que tiene planteados la Humanidad. Y es precisamente el positivismo, denominado a veces como el romanticismo de la ciencia al considerar que es la ciencia la base del nuevo orden racional.
        Por otra parte, en el capítulo III del “Discurso sobre el espíritu positivo”expone el sentido de la palabra “positivo”.
        “Considerada en primer lugar en su acepción más antigua y más común, la palabra positivo designa lo real, por oposición a lo quimérico. En un segundo sentido indica el contraste de lo útil y lo inútil. Según una tercera significación se emplea con frecuencia para calificar la oposición entre la certeza y la indecisión.Una cuarta acepción consiste en oponer lo preciso a lo vago. Y por último una quinta aplicación cuando se emplea la palabra positivo como lo contrario de negativo”.

Corrientes positivistas.


Se pueden distinguir cuatro grandes líneas positivistas:
        1) El positivismo social, cuyos representantes son Augusto Comte y John Stuart Mill.
        2) El positivismo evolutivo de Lamarck, Darwin, Herbert Spencer y Ernst Haeckel.
        3) El empiriocriticismo, con Ernst Match y Richard Avenarius
        4) El positivismo lógico del Círculo de Viena.

Augusto Comte (1798-1857)

Augusto Comte (1798-1857)