Alberto de Sajonia (c. 1316-1390)

De Biblioteca de filosofía
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        «La Tierra se mueve con movimiento diario, y los cielos no. Primero, diré que es imposible demostrar lo contrario por ninguna observación. Segundo, es imposible demostrarlo por la razón. Tercero, aportaré razones a favor de esta opinión» (Oresme: Libre du ciel et du monde. II, 25.)

        Alberto de Sajonia (alrededor de 1316-1390) nació en Rickmersdorf (Baja Sajonia) y profesó en París, siendo desde 1353 Rector de la Universidad de París. En 1365, año de la fundación de la Universidad de Viena, fue nombrado su primer rector. Desde 1366 hasta su muerte fue Obispo de Halberstadt.
        Alberto trabajó en varias disciplinas, principalmente científicas (Matemáticas, Física, Astronomía), así como en Lógica y Ética. Siguiendo a Juan Buridán y a Nicolás de Oresme, Alberto desarrolló la teoría del Ímpetu. En este contexto, explica la trayectoria del proyectil distinguiendo en ella el periodo inicial, intermedio o final, según que primen los ímpetus impreso, compuesto o gravitacional. Asimismo, atisba Oresme que la velocidad del móvil guarda alguna proporcionalidad con el espacio recorrido y el tiempo. Pero la celebridad le viene de su teoría de la gravedad, enunciada al resolver el problema de porqué la Tierra se halla en reposo. Esto le condujo a una distinción entre el centro del volumen de la Tierra y su centro de gravedad, que se hallaba en el camino hacia la formación de la moderna Estática en el siglo XVII. El centro del volumen y el centro de gravedad sólo coinciden en los cuerpos homogéneos. Como la Tierra no es homogénea, su estabilidad sólo se explica si su centro de gravedad coincide con el centro del mundo. De este modo, se define la gravedad de un cuerpo como la tendencia a unir su centro de gravedad con el centro del mundo, y se explican la caída y el peso de los graves como la resistencia a apartarse de su lugar natural.