Augusto Comte (1798-1857)

De Biblioteca de filosofía
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Nace en Montpellier, en 1798, en el seno de una familia monárquica y católica. Estudia en la Escuela Politécnica de Paris. Fue probablemente durante este período cuando adquirió el convencimiento de que la sociedad debería ser organizada por una elite de científicos. La Escuela Politécnica, al principio fábrica de armas para el ejercito de la Revolución, más tarde pasó a ser Escuela de formación para ingenieros y técnicos especializados. En este sentido, Comte “es un ingeniero de la sociedad y su estructura mental será siempre la de un politécnico”(“Hombe y Ciencia en A. Comte”, Ágora, Málaga,1955) “y como tal entendió el quehacer del conocimiento filosófico como una obra de ingeniería y programación” (“Otra Historia de la filosofía” Julio Quesada, Ariel, 2ª ed. Barcelona, 2003).
En 1817, conoce a Saint-Simon, y se convierte en su colaborador y secretario durante siete años. Este período de tiempo adquiere una importancia notable porque Saint-Simon va a influir en la formación y desarrollo del pensamiento de Comte, aparte de la que tienen Fourier y Proudhon.
En 1826 inicia un curso de lecciones sobre su filosofía positiva ante un auditorio privado, que tiene que interrumpir porque como el mismo confiesa había pasado 80 horas seguidas sin apenas descansar y la fatiga y la tensión le habían provocado una crisis que exigió su internamiento en una clínica, de la cual sale con la mención:”No recuperado”. El diagnóstico decía: “megalomanía y depresiones melancólicas”. Días después tuvo un intento frustrado de suicidio, arrojándose al Sena. Y como medida de “higiene mental”, dice, decide no volver a leer nada más en su vida que pueda turbarle la línea de sus pensamientos, (en el prólogo al Tomo VI del “Curso de Filosofía Positiva” dice que nunca leyó a Vico, Kant, Herder ni Hegel, declarando la intención de aprender alemán para leer a los últimos, pero nunca llegó a hacerlo).
Quiso conseguir la cátedra de Análisis de la Escuela Politécnica o la de Historia en el Colegio de Francia, sin éxito en ambos casos.
La penuria económica en la que se ve sumido, pese a las ayudas de Stuart Mill desde Inglaterra, además de Littré y algunos discípulos franceses, le obliga a dar clases particulares hasta su muerte.
En 1845 se enamora de Clotilde de Vaux, que tendrá una gran influencia en su vida y en su doctrina, la cual muere en 1846, a partir de cuya fecha le dedicará un auténtico culto.
De 1830 a 1842 publica su “Curso de Filosofía Positiva” en 6 volúmenes. En 1848 “Discurso sobre el espíritu positivo”; en el año 1851 “Sistema de política positiva” y en 1852 el “Catecismo positivista”.
Su vida terminó entre alucinaciones y delirios, el 5 de setiembre de 1857 en su casa de la calle Monsieur le Prince, sede, con posterioridad, de la Sociedad Positivista, que tenía como objetivo difundir sus ideas.

6.1.- Principales Obras de Comte:
“Discurso sobre el espíritu positivo”(1844); “Curso de filosofía positiva”(6 vols.1830-1842);”Catecismo positivista”(1852); “Sistema de política positiva o Tratado de sociología que instituye la religión de la humanidad” (4 vol. 1851-54)

6.2.- El programa de Comte. (Influencia de Saint-Simon)
Según Comte, el desarrollo de la sociedad humana depende de su desarrollo científico. Y su objetivo consiste en poner todos los avances de la ciencia al servicio de la política y de una organización racional de la moral, lo que sólo se puede conseguir tratando los hechos humanos y sociales con el mismo rigor científico al que se someten los fenómenos naturales, lo que ya afirmaba Saint-Simon, y en cuya obra encontramos de modo evidente los fundamentos del positivismo.
Saint-Simon (1760-1825) es autor entre otras de “La industria”, “El sistema industrial”, “El Catecismo de los industriales”. Para él la historia está regida por una ley general que determina la sucesión de épocas críticas y épocas orgánicas. La época orgánica se caracteriza por lo siguiente: a partir de un sistema de creencias establecido, se desarrolla y progresa dentro de sus límites internos. Y cuando esa idea central entra en crisis, como consecuencia del progreso, surge una época crítica. Está convencido de que vendrá una época en la cual la filosofía será positiva y la filosofía positiva será el fundamento de un nuevo sistema de religión, de política, de moral y de educación.
En esta organización social el poder espiritual lo tendrán los científicos que son los que pueden predecir un mayor número de cosas (la ciencia ha nacido como capacidad de previsión, la cual se forjó en la astronomía; y la verificación de una predicción es lo que da al hombre la reputación de científico).
Por otra parte, la administración de los asuntos temporales será confiada a los industriales, con lo que Saint-Simon manifiesta la necesidad de confiar a los científicos y a los productores el poder político, aunque este modelo de sociedad no lo concibe como algo que debe ser, sino como el término de un proceso histórico futuro que de modo forzoso tendrá lugar.
Su influencia en Francia fue muy importante y generó dos tipos de consecuencias: un incremento del desarrollo industrial (industrias, ferrocarriles, construcción del Canal de Suez) y la aparición de líneas pensamiento socialistas, como por ejemplo la de Fourier (1772-1835), el cual propone un modelo de sociedad de régimen comunista, la falange, compuesta por unas 1600 personas.
Comte, a partir del método positivista propone construir la Sociología, (Comte es el primero en utilizar la palabra, concretamente en el tomo IV del “Curso de filosofía positiva”, lección 47, pág.200) o “física social” con el mismo espíritu que los fenómenos astronómicos, físicos, químicos o fisiológicos. El uso del término física social evidencia el afán de Comte por modelar la Sociología a partir de las “ciencias duras”. Esta nueva ciencia, que acabaría siendo la ciencia dominante, pensaba Comte, debía ocuparse de la estática social (de las estructuras sociales existentes) y de la dinámica social (del cambio social). Ambos aspectos buscan las leyes que rigen la vida social pero Comte consideraba más importante la dinámica social. Su interés por el cambio social pone de manifiesto sus intenciones de reforma social, concretamente la de los males generados por la Ilustración y la Revolución francesa. Téngase en cuenta que el desarrollo del positivismo o filosofía positiva tenía como objetivos oponerse a la filosofía que él pensaba destructiva de la Ilustración, lo que le sitúa en la línea contrarrevolucionaria, influenciado por De Bonald y de Maistre (ambos están a favor del orden social existente y en contra de la Ilustración y de la Revolución francesa, y de la Revolución Industrial. De Bonald recomendaba volver de nuevo a la paz y orden de la Edad Media. Comte se diferencia de ambos en no postular una vuelta a la Edad Media porque consideraba que los avances científicos y la propia Revolución Industrial lo harían inviable).
Los cambios que se producen en la sociedad pasan por distintas fases, por distintos estados en los que se funda el progreso. Comte pretende conocer las características de cada estado y además descubrir la ley que rige dicho progreso hacia el estado definitivo o positivo que es el de la sociedad racionalmente organizada: es en el que consistiría, en todos los géneros, el régimen definitivo de la razón humana” (Comte.”Discurso sobre el espíritu positivo. Edit.Alianza, Madrid, 1980, pág.17)

6.2.1.- Ley de los tres estados.(Aunque no originalmente suya, pues Turgot la había formulado).
El título del capítulo I del “Discurso sobre el espíritu positivo” es el siguiente: “Ley de la evolución intelectual de la humanidad o ley de los tres estados”.
Según Comte, dichos estados son tres: El estado teológico o ficticio, el estado metafísico o abstracto y el estado positivo o real.

6.2.2.- El estado teológico. En él, el espíritu humano, dirigiendo sus investigaciones hacia la naturaleza íntima de los seres y hacia las causas primeras y finales, se representa los fenómenos como productos de la acción directa y continua de agentes sobrenaturales, que explican todas las anomalías aparentes del Universo y que van desde fetichismo y politeísmo al monoteísmo.

6.2.3.- El estado metafísico. Es una modificación del anterior. En él, los agentes sobrenaturales son sustituidos por fuerzas abstractas y concebidas como capaces de engendrar ellas mismas todos los fenómenos observados. Las causas no se buscan ahora fuera de la naturaleza, sino en la naturaleza interna de las cosas (surgen los conceptos de fuerza interna, sustancia, esencia...).” Pero en lugar de emplear para ello los agentes sobrenaturales propiamente dichos, los reemplaza, cada vez más, por aquellas entidades o abstracciones personificadas, cuyo uso, en verdad, característico, ha permitido a menudo designarla con el nombre de ontología... Ya no es la pura imaginación la que domina, y todavía no es la verdadera observación: Pero el razonamiento adquiere mucha extensión y se prepara confusamente al ejercicio verdaderamente científico”(“Discurso sobre el espíritu positivo”).

6.2.4- El estado positivo. Por último, el espíritu humano, reconociendo la imposibilidad de alcanzar nociones absolutas, renuncia a buscar el origen y el destino del universo y a conocer las causas íntimas de los fenómenos, y se aplica únicamente a descubrir, mediante el uso bien combinado del razonamiento y de la observación, sus leyes efectivas, es decir, las soluciones invariables de sucesión y de semejanza.
Ahora se sustituye el por qué por el cómo suceden los fenómenos, y se explican no con la imaginación sino con la observación. Toda explicación que no proceda de la experiencia es rechazada. Se renuncia a la búsqueda de causas absolutas (Dios o la Naturaleza) para concentrarse en la observación del mundo físico y social, y en determinar las leyes que los rigen.
¿Quién puede poner en duda, dice, que desde la perspectiva del desarrollo individual seríamos teólogos en la infancia, metafísicos en la juventud y físicos en la madurez? ¿Y por qué no?
Hay que tener en cuenta que este aspecto básico de su doctrina positivista no procede de la actividad científica ni de la observación, sino que es pura especulación y, en consecuencia, Comte hace metafísica.

6.3.- La filosofía positiva.
El carácter fundamental de la filosofía positivista consiste, según Comte, en encontrar la ley efectivamente válida en los fenómenos: “...consiste en considerar todos los fenómenos como sujetos a leyes naturales inviables, cuyo descubrimiento preciso y la posterior reducción al menor número posible constituye la finalidad de nuestros esfuerzos. Consideramos como absolutamente inaccesible y vacío de sentido la búsqueda de lo que llamamos causas, sean éstas primeras o finales”. Por tanto, el descubrimiento científico consistiría en no proporcionar causas de un hecho u hechos, sino simplemente considerar una inmensa variedad de hechos, a primera vista distintos entre sí, como un solo fenómeno, considerando como modelo de referencia la ley de gravitación de Newton, la cual muestra, dice, “toda la inmensa variedad de los hechos astronómicos como si fueran uno y el mismo hecho, considerado bajo diversos puntos de vista”(Ib.p.43).
Al respecto, “ no se encuentra en la obra de Comte ninguna averiguación acerca de qué es lo que la propia actitud científica pone, como exigencia absoluta a priori, en un mismo modo de acoger la presencia de los fenómenos; por ello no es de extrañar que el término “positivismo” haya pasado a designar aquella actitud de atenerse a los hechos, que se cree libre de supuestos por el hecho de que, habiendo decretado la ausencia de supuestos, lo que en realidad ha prohibido es toda averiguación acerca de lo que hay supuesto en la misma neutral y objetiva presencia de los fenómenos, y lo que de este modo ha conseguido es que sus propios supuestos le permanezcan desconocidos, por lo tanto no criticados y, por tanto, pedestramente constituidos”. (F.Martínez Marzoa. Historia de la filosofía moderna y contemporánea. 1973, T.II, p. 371).

6.4.- Clasificación de las ciencias. Ley enciclopédica.
La ley de los tres estados la complementa otra ley general acerca de la ordenación dinámica de las ciencias: la ley enciclopédica que fija un orden temporal en las ciencias.
La clasificación de las ciencias nos permitirá conocer el orden de dependencia de las mismas, el cual será también el orden de sucesión en el que éstas entraron en el estado positivo.
Las primeras serán aquellas que tratan sobre los objetos más generales y simples, es decir, progresan en grado decreciente de generalidad y creciente de complejidad y toda ciencia depende del grado de desarrollo de la anterior.
La física inorgánica tiene un objeto más general y más simple que la física orgánica; dentro de aquella, siguiendo también el orden de simplicidad y generalidad decreciente, habrá primero una física celeste y luego una física terrestre, la cual, a su vez, será en este sentido “física” propiamente dicha y “química”; por otra parte la física orgánica será, en primer lugar, física fisiológica y en segundo lugar física social. La Enciclopedia de las ciencias quedará organizada así: Astronomía, Física, Química, Biología y Sociología.
No incluye las matemáticas ni la psicología. Las matemáticas porque son la base de todas las demás ciencias. Y la psicología porque no es una ciencia ni es susceptible de llegar a serlo.(El ambiente del positivismo debía incitar poderosamente la tendencia de la psicología a constituirse como una ciencia positiva y rigurosa, análoga a las ciencias naturales. Wundt es el primero que hace suyo este ideal y lleva adelante enérgicamente su realización. Sus “Principios de psicología fisiológica”, publicados por primera vez en 1874, representan la primera sistematización completa de la que se llamó “psicología sin alma”, es decir, una psicología que como ciencia experimental prescinde de toda sustancia espiritual, sirviéndose del experimento como instrumento de investigación y afirma: “Claramente se ve que de ninguna manera se puede admitir esa psicología ilusoria, última transformación de la teología, que tan vanamente se pretende reanimar en nuestros días, y que sin ocuparse ni del estudio fisiológico de nuestros órganos intelectuales ni de la observación de los procesos racionales que dirigen nuestras investigaciones científicas, intenta llegar al descubrimiento de las leyes fundamentales del espíritu humano, contemplándose a sí mismo, es decir, haciendo completa abstracción de las causas y los efectos... el individuo pensante no puede dividirse en dos: el uno razonando y el otro observándose en el razonar. Si el órgano observador y el observado es el mismo, ¿cómo podría darse la observación?” (Curso de filosofía positiva”. Comte, I, Aguilar Argentina S.A. B. Aires, 1981, ps. 56 y 58).
Es necesario tener en cuenta que no todas las ramas del saber habrían alcanzado el mismo grado de desarrollo. Si algunas ciencias, (Astronomía, Química, Biología...) han alcanzado el estado positivo, otras, como la Sociología, se encuentra aún en el estado metafísico. Comte justifica su retraso en llegar al estado positivo diciendo que antes tuvieron que constituirse el resto de las ciencias para que la Sociología se pudiera fundar. Precisamente la falta de penetración del espíritu positivo en la cultura es la causa del estado de anarquía intelectual y, por tanto, de la crisis política y moral de la sociedad. En consecuencia, Comte se propone terminar la obra iniciada por Galileo, Bacon y Descartes y construir el sistema de ideas generales que deben prevalecer, poniendo fin a la crisis revolucionaria que “atormenta, dice, a los pueblos civilizados”.

6.5.- La Sociología.
Como ya dijimos ha sido Comte el primero en utilizar el término Sociología presentándola como una ciencia especial con carácter propio (“Curso de filosofía positiva”. Sección 47, p.200), cuyo objetivo es el estudio científico de los fenómenos sociales. Aplica el método propio de las ciencias naturales al estudio de la sociedad humana, siendo la sociología uno de los resultados de la aplicación del programa positivista. Sin embargo, los orígenes de la sociología pueden rastrearse con anterioridad a Comte en Montesquieu, Condorcet y Saint-Simon.
Según Comte, presupone las demás ciencias y es la culminación del desarrollo de la ciencia y la especial contribución del estado positivo al avance intelectual del hombre.
En su división de estática y dinámica social, que está tomada de la biología, Comte reconoce las aportaciones de Aristóteles a la estática social y a Montesquieu en la dinámica.
La estática social estudia las leyes del progreso social y concretamente la idea de progreso o desarrollo. Comte establece una íntima conexión entre orden y progreso, puesto que el orden sin progreso genera decadencia, inmovilismo, mientras que el progreso sin orden termina en anarquía.
Sostiene a su vez que las distintas y sucesivas formas de organización social se corresponden con los sucesivos estados de desarrollo intelectual del hombre y que son: ficción, abstracción y demostración.
La sociedad estaría dirigida por científicos (filósofos en la República platónica), que se encargarían de la educación de los ciudadanos, inclinándose hacia un modelo de gobierno reaccionario puesto que Comte combate el sufragio universal, la democracia parlamentaria y la organización constitucional del Estado. No hay en Comte una Teoría del Estado ni una economía política, lo que conduce al nihilismo político. Dichas ausencias quizá se deban a que para él los problemas sociales no se pueden resolver mediante reformas y planteamientos económicos, sino mediante una reforma moral, que cambie las costumbres y las creencias. Regeneración que considera inevitable en una sociedad basada en la ciencia y en la industria.
El propio desarrollo de la sociedad industrial irá acompañado de una regeneración moral que sustituirá los intereses individuales por los intereses colectivos. “Vivir para los demás” es ahora el principio básico de la moral. Y el objeto de culto positivista es ahora el “Gran Ser”(le Grand Etre), la Humanidad. El positivismo se convierte ahora en religión al servicio de la Humanidad. El culto a la Humanidad se convierte en una religión, en un “catolicismo sin cristianismo”, según Jean Lacroix. El científico acaba transformándose en el nuevo Papa.
En Comte, la Sociología ha pasado a ocupar el puesto de la filosofía, que se convierte en ideología. Y su crítica inicial a la metafísica deja libre el camino a la exaltación imaginativa de la religión, convirtiendo la ciencia y la filosofía en especulación metafísica.

7.- Desarrollo del positivismo.
El positivismo tuvo una poderosa influencia en el continente europeo, así como en otras partes del mundo occidental, incluyendo a todo el continente americano, aunque con diferentes orientaciones: En Francia destaca su discípulo Emilio Littré (1801-1881), que fundó en 1867 la “Revista de Filosofía Positiva”, si bien rechaza la religión de la humanidad de Comte. Y entre los que defendieron su doctrina se encuentra Pedro Laffite (1832-1903), que fue Profesor del Colegio de Francia.
En Inglaterra, el utilitarismo es un positivismo social en la línea del francés, en el que los planteamientos filosóficos y morales son utilizados como herramientas para la reforma de la sociedad, siendo sus principales teóricos: Bentham, James Mill y John Stuart Mill.
Mientras que en América Latina los aspectos ideológico-políticos de la religión positiva tendrán gran influencia en Brasil, en Méjico y en Chile. En Brasil, desde la revolución de 1881, la bandera lleva como divisa: Orden y progreso. Constant, Ministro de Instrucción Pública de esta época, reforma la enseñanza de acuerdo con el pensamiento de Comte. En Francia e Inglaterra casi todos sus seguidores rechazarán la transformación de la filosofía en religión.

7.1.- El positivismo inglés: John Stuart Mill.
El positivismo ingles, cuya figura más representativa es John Stuart Mill, sigue las directrices del positivismo de Comte, con el que coincide en su posición antimetafísica, pero discrepando de él en diversos aspectos, concretamente en los problemas del método y de la psicología como ciencia, que en Mill es de carácter asociacionista.
Heredero de la tradición empirista inglesa es educado por su padre en el “utilitarismo”, siendo su fundador Jeremias Bentham (1748-1832), con su “principio de la mayor felicidad del mayor número de hombres”, como objetivo ético supremo, tanto de la sociedad como del individuo, pero que será profundamente modificado por John Stuart Mill.
Desde dicha tradición empirista, siendo los conocimientos científicos producto de la inducción, desarrolla la lógica, la cual debe estudiar la teoría de la inducción, como único método adecuado para las ciencias, proponiendo cuatro reglas o cánones, si bien hoy no se consideran ni un método de descubrimiento ni un método de prueba.
A partir de la aplicación de la lógica inductiva en las ciencias morales, elabora una “etología” que, con leyes extraídas de la psicología pretende conocer la conducta humana, a través del estudio de las causas que determinan el tipo de carácter de un pueblo o de una época: “El carácter que se forma bajo la influencia de un estado social dado es en sí mismo el fenómeno más interesante que puede presentar este estado social” (J.S.Mill.”Sistema de lógica inductiva y deductiva”).
En cuanto a su pensamiento político, describió y defendió la democracia representativa, pero la concibió en función de su reconocimiento de la libertad del ciudadano, como la organización institucional de la libertad de acuerdo con determinadas condiciones sociales para su adecuado funcionamiento. Por ello, refiriéndose a Comte, rechaza “el sistema social, tal como lo supone en su “Sistema de política positiva”, en el que procura establecer-más bien, es verdad, por medios morales que por medios legales-un despotismo de la sociedad sobre el individuo que excede a todo lo que han podido imaginar los más rígidos políticos, entre los filósofos de la antigüedad” (J.S.Mill”Sobre la libertad”, Aguilar, Madrid-Buenos Aires-Méjico, 1962, pág.56).

7.1.1.- John Stuart Mill.
Nace el 20 de mayo de 1806 en Londres y muere el 8 de mayo de 1873, en Francia, en Avignon.
Su padre, James Mill, se encargó de su educación, basada en los principios del más rígido utilitarismo y no menos férrea disciplina inhumanamente enciclopédica. Con apenas doce años leía en griego a Herodoto y Esopo, a Platón y Aristóteles, adentrándose además en la economía política de Adam Smith y David Ricardo. Su padre, de origen escocés, economista y filósofo, discípulo de Bentham y David Ricardo estaba persuadido de que la educación es imprescindible en la formación del carácter y lo puso en práctica con su hijo.
En 1826 sufre una profunda depresión porque, según cuenta en la “Autobiografía” se dio cuenta de que no podía sacar ningún provecho de la doctrina utilitarista de Bentham y de su padre. Y describe allí esta crisis: ¿cómo puede conciliarse el hábito analítico con la belleza de la vida? Y, ¿con la educación recibida, ¿está en condiciones de entender la naturaleza y la historia? Sólo pudo salir de la crisis, dice, tras la lectura de los poemas de Coleridge y de Wordsworth,(poetas románticos ingleses), y de Tocqueville porque pudo comprender la belleza. “El resultado fue que yo resurgí de mi habitual depresión y no volví nunca a caer en ella”.Su utilitarismo es ahora matizado por esta nueva dimensión influido por el positivismo de Comte y “el socialismo utópico” de Saint-Simon.
Con diecisiete años trabajaba ya en la East India Company como Examiner, el equivalente a un interventor general y en la que llegó a ser uno de sus directivos.
Su relación con el mundo editorial tuvo lugar como periodista en el The Traveller (editado por un amigo de Bentham) y The Morning Cronicle, con artículos en los que plantea cuestiones acerca de la libertad y política.
En 1835 se funda el The London Rewiew, del cual Mill será editor.
Durante algunos años fue miembro de la Cámara de los Comunes.
Existen diversidad de opiniones respecto de la influencia que va a tener en él su mujer Harriet Taylor, a la que él consideraba fuente de su inspiración, según cuenta en su “Autobiografía” (cap.V).
Desde que leyó por primera vez a Bentham se sintió “un reformador del mundo”(“Autobiografía”, cap.V), aunque poco a poco se irá desprendiendo de la influencia de Bentham y de su padre en los principios del utilitarismo, iniciando una revisión crítica del mismo. A partir de este momento desarrolla una actividad incesante que continuará hasta su muerte.
Entre sus obras más conocidas sobresalen:“Sistema de lógica deductiva e inductiva” (1843); “Principios de economía política” (1848); “Sobre la libertad” (1849); “Consideraciones sobre el gobierno representativo” (1861) “Utilitarismo” (1863) “La servidumbre de las mujeres” (1869);“Autobiografía” (1873) “Tres ensayos sobre la religión” (1874).

7.1.2.- Estado e individuo.
Según declara en la Introducción a “Sobre la libertad”, el objeto de este estudio no es el libre arbitrio, sino la libertad social o civil, es decir, la naturaleza y los límites del poder que puede ejercer legítimamente la sociedad sobre el individuo.
Esta cuestión, que no es nueva, y que ha dividido la humanidad desde los tiempos más remotos, sin embargo, en la era del progreso exige ser tratada. Las reformas jurídicas que tenían lugar en aquel momento en Inglaterra fueron el desencadenante de tres estudios suyos, en los que propone cambios en las Instituciones. Estas obras son las siguientes: “Gobierno representativo”, “Sobre la libertad” y “La esclavitud de las mujeres”.

7.1.3.- La democracia representativa.
La mejor forma de gobierno para Mill es la que va acompañada del mayor número de consecuencias beneficiosas para la sociedad, y la que proporciona estas consecuencias es la que se basa en una constitución democrática, una democracia representativa en la que los ciudadanos eligen a sus representantes.

7.1.4.- El respeto a las minorías.
En una democracia representativa los ciudadanos eligen a sus representantes y gobiernan las mayorías. Pero ¿son respetados por igual los derechos de la mayoría que los de la minoría?¿cómo quedan garantizados los derechos de la minoría? De ahí la necesidad de un sistema de representación proporcional que defienda los intereses de la minoría. Y puesto que la mayoría elegida es el fiel reflejo de la mayoría social que la elige, ésta, la opinión pública, puede ser más tiránica que la acción de gobierno de un tirano. De ahí que Mill considere imprescindible la educación y cuyo objetivo sea el respeto a los otros, a la minoría.

7.1.5.- La libertad del individuo.
De la misma manera que las minorías deben ser protegidas del posible abuso por parte de las mayorías, el individuo debe preservar su libertad de los posibles abusos de la comunidad.
Mill es un inconformista y un reformista, de ahí que considere que el individuo no tiene por qué dar cuenta a la sociedad de sus actos mientras no afecten a nadie más que a sí mismo. La sociedad no puede legislar sobre la vida privada, sino que, al contrario, la libertad es el derecho a la no interferencia. En “Sobre la libertad” proclama, en este sentido, el principio destinado a regir la conducta de la sociedad y que es el siguiente: la única razón legítima que puede tener una comunidad para proceder contra uno de sus miembros es la de impedir que perjudique a los demás.No puede obligarse a un hombre a hacer o no hacer una cosa porque esto fuera mejor para él. Para justificar la imposición sería preciso que la conducta que trata de modificarse en un hombre fuese nociva para algún otro. De la conducta de un individuo sólo una parte es justificable por la sociedad, la que se refiere a los demás. En lo que no interesa a nadie más que a él su independencia es de derecho absoluto. Sobre sí mismo, sobre su cuerpo y sobre su espíritu el individuo es soberano.
Cabe decir aquí que resulta difícil aceptar la tesis de Mill porque ¿acaso es posible encontrar un acto cuyas consecuencias sólo me afecten a mi?
La libertad individual comprende: la libertad de conciencia en su sentido más amplio; la libertad de pensar y sentir; la libertad absoluta de opiniones y sentimientos sobre toda cuestión práctica, especulativa, científica, moral o teológica; la libertad de expresar y publicar sus opiniones; libertad de gustos y persecución de fines, la libertad de regular nuestra vida según nuestro carácter, de hacer nuestra voluntad, suceda lo que quiera, sin que nos impidan nuestros semejantes, mientras no les perjudiquemos; libertad de asociación entre los individuos, la libertad de reunirse para un objeto cualquiera que no perjudique a otro, siempre bajo el supuesto de que las personas asociadas son mayores de edad y no son forzadas ni engañadas.
Ninguna sociedad es libre para Mill, cualquiera que sea su forma de gobierno, si esas libertades no son en todo caso respetadas, y ninguna es completamente libre si estas libertades no están garantizadas de una manera absoluta y sin reservas.

8.-El positivismo evolucionista: Lamarck, Darwin y Spencer.
Si nos atenemos al significado originario, evolución designa la acción y efecto de desenvolverse, desplegarse o desarrollarse algo, término que ha sido utilizado en muy diversos contextos, pudiendo hablarse de evolución metafísica, histórica, biológica, etc. En cualquier caso, con el término evolucionismo se suele designar un bloque de ideas basadas en la evolución de los organismos, que han influido notablemente en las distintas concepciones del hombre y de la sociedad.
El origen del evolucionismo es muy diverso y en él han venido a converger factores de todo tipo.
Las ideas de desarrollo, evolución y progreso introducidas en el siglo XVIII por varios filósofos de la Ilustración; el devenir de carácter humano como idea central de Herder; las ideas de evolución y progreso de formas a partir de formas primitivas, de Shelling; la idea de “proto-forma” de Goethe .
Unos cincuenta años antes de que Darwin publicase “El origen de las especies” la filosofía alemana ya había defendido una concepción dinámica de la naturaleza y del propio pensamiento. El romántico Hegel decía que todo está en proceso de superación, en un desarrollo constante y total conocido como proceso dialéctico. Por otra parte, antes que Darwin, Charles Lyell (1797-1875) había escrito sobre los mecanismos de la evolución geológica y, con anterioridad, Kant y Laplace habían esbozado una evolución cósmica.
Sin embargo es con Lamarck y Darwin con los que definitivamente se va a consolidar la teoría evolucionista. Con Herbert Spencer aquí incluido, el término evolución se va a aplicar, como veremos, no sólo a la biología, sino también a la sociología, psicología y ética.

8.1.-Lamarck, Jean Baptiste Pierre Antoine de Monet, Chevalier de (1744-1829)
Nace en Bezantin-le-Petit(Francia). Tras pasar su primera juventud en el seminario de los jesuitas de Amiens y en el ejército, que abandona a consecuencia de una grave herida, toma contacto con las ciencias naturales. Sus primeras preocupaciones científicas, sin embargo, estaban relacionadas con la meteorología pero pronto se inclinará hacia la botánica. Termina su obra “Flore francaise”, que entusiasmó a Buffon y tuvo el honor de que se publicase por la “Imprimerie royale”. En esta obra aporta un aspecto importante para el desarrollo de las ciencias naturales: el método dicotómico.
Cuando se reorganizó el “Jardín des Plantes”, a propuesta del propio Lamarck, transformándolo en Museo de Historia Natural, se encargó de una cátedra de zoólogo. Sus investigaciones zoológicas constituyeron la base para sus trabajos sobre la evolución orgánica, convirtiéndose en el gran creador y sistematizador del evolucionismo. La mayor parte de su obra la desarrolló como especialista en invertebrados. Entre sus obras destacan: “Système des animaux sans vertèbres”, “Mémoires sur les fósiles des environs de Paris”, “Discours d´ouverture du cours des animaux sans vertebres”, “Histoire naturelle des animaux sans vertebres”, una parte considerable fue dictada a una de sus hijas, ya que en 1819 se volvió completamente ciego. Murió el 18 de diciembre de 1829.

8.1.1.-Filosofía zoológica.
Merece una atención particular su <filosofía zoológica>, publicada en 1809, el mismo año en que nació Darwin, porque en ella desarrolla sus ideas evolucionistas que, menos esquemáticas de lo que suele pensarse, se refieren a la creencia en una supuesta tendencia progresiva que obligaría a los seres vivos a elevarse paulatinamente en la escala vital. Formula aquí la tesis de que todas las especies proceden de otras, preocupándose por comprender los factores responsables de estas transformaciones en la serie evolutiva y lo que se conoce como transformismo de unas especies en otras.
Las hipótesis transformistas son las siguientes:
1) La vida, por sí misma, tiende continuamente a aumentar el volumen de cada cuerpo y a extender las dimensiones de sus partes. 2) La producción de un nuevo órgano en un animal es el resultado de una necesidad nueva y de la nueva función que esta necesidad crea y mantiene. 3) El grado de desarrollo de los órganos y su fuerza de acción son proporcionados al uso que se hace de ese órgano. 4) Todo lo que ha sido añadido, adquirido o cambiado en la organización de un individuo durante su vida, se mantiene y transmite a sus descendientes.
Los cambios y transformaciones de los órganos que tienen lugar en todo animal lo explica así: “En todo animal que no ha traspasado el término de sus desarrollos, el uso frecuente y sostenido de un órgano cualquiera lo fortifica poco a poco, dándole una potencia proporcionada a la duración de este uso, mientras que el desuso constante de tal órgano le debilita y hasta le hace desparecer”.
Y por la influencia de su uso o desuso, la naturaleza lo conserva por la generación en los nuevos individuos:
“Todo lo que la naturaleza hizo adquirir o perder a los individuos por la influencia de las circunstancias en que su raza se ha encontrado colocada durante largo tiempo, y consecuentemente por la influencia del empleo predominante de tal órgano, o por la de su desuso, la naturaleza lo conserva por la generación en los nuevos individuos, con tal de que los cambios adquiridos sean comunes a los dos sexos, o a los que han producido estos nuevos individuos”.
La teoría evolucionista de Lamarck apenas tuvo adeptos. Aún cuando se preocupó de apoyar su teoría con argumentos prácticos, no pudo sin embargo aportar pruebas convincentes. Aunque probablemente el escaso interés con la que fue acogida se debiese a que la fama de Cuvier, fundador de la Paleontología, respaldaba la teoría opuesta, el fijismo, y cuya teoría de las catástrofes se aceptó de forma unánime en aquel momento. La oposición teórica entre Cuvier y Lamarck no excluyó el desencuentro personal . Cuvier menospreció a Lamarck incluso después de su muerte en el “Panegírico”.
Hasta la obra de Carles Lyell, la hipótesis más comúnmente aceptada era, según se dijo, la de Cuvier, el cual atribuía la extinción de las especies fosilizadas a catástrofes generales que periódicamente destruirían las especies vivientes de cada era geológica.
Las investigaciones de Lyell desmontaron las teorías catastróficas, al demostrar que los fenómenos geológicos no tenían lugar mediante un cambio súbito y brusco, sino mediante transformaciones continuas y graduales a lo largo de prolongados períodos de tiempo, lo que pudo observar en Sicilia, Italia, en estratos próximos a volcanes y áreas de actividad sísmica frecuente. Con Lyell se facilitó, pues, la implantación del transformismo biológico en la ciencia, Darwin, en las islas de Cabo Verde, costas, islas y montañas de Sudamérica pudo verificar las teorías de Lyell, cuyo volumen de “Principles of Geology”(Principios de Geología) se había llevado en el viaje del Beagle, y cuya influencia declara en su “Autobiografía”.

<He venido aquí sólo en nombre de la ciencia>
Debate Wilberforce, Obispo de Oxford/Thomas Huxley