Lenin (1870-1924)

De Biblioteca de filosofía
Ir a la navegación Ir a la búsqueda



Lenin.jpg

        Vladimir Iulianov Lenin es el segundo creador de filosofía marxista después de Marx.
        Lenin restauró el punto de vista marxista de la unión indisoluble teoría-praxis, y valoró enormemente la lógica dialéctica hegeliana.
        Desarrolló el concepto de «formación social». Formación económico-¬social es el modo de ser de una realidad histórica determinada. El modo de producción (que incluye las fuerzas de producción —trabajo de producción e instrumentos de producción— y las relaciones de producción) es el modelo de una formación social determinada. Una formación social puede suponer la coexistencia de varios modos, de los que uno es predominante. Es un «organismo social» con un contenido de leyes económicas históricas y no naturales, y una forma política e ideológica.
        Al igual que Marx, Lenin acometió el estudio concreto del capitalismo. En El desarrollo del capitalismo en Rusia analizó con detalle las relaciones económico-sociales de la sociedad rusa.
        Frente al economicismo y la espontaneidad de la acción que defendía la II Internacional, Lenin establece que «sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario», y que la batalla no debe darse en un terreno económico, que es el terreno ya elegido por el adversario.
        En el marco material concreto que ofrecía la peculiar situación política rusa, Lenin se decidió por una organización de partido que disolviera el carácter obrero o intelectual, y centralizase la lucha del proletariado, dando impulso a la Internacional comunista y a una concepción del Partido Comunista que tendría influencias decisivas en el exterior de Rusia.
        Por lo que respecta a temas más filosóficos, si cabe, en su Materialismo y empiriocriticismo combate toda forma de idealismo, estableciendo el primado de la materia sobre la conciencia; pero una materia inagotable e infinita, que es la base de una filosofía crítica y no metafísica.
        «Desaparecen propiedades de la materia que antes nos parecían absolutas (inercia, masa...) ... porque la única propiedad de la materia que la define es... la de ser una realidad objetiva, que existe fuera de la conciencia... El electrón es tan inagotable como el átomo, la naturaleza es infinita. Pero existe infinitamente fuera de la conciencia y las sensaciones humanas, lo que distingue al materialismo dialéctico del agnosticismo relativista y del idealismo.»
        Y en sus Cuadernos filosóficos precisa el carácter de la dialéctica. No cabe una dialéctica abstracta, que sería una no-dialéctica, sino un ejer¬cicio dialéctico en la historia de cada ciencia, en el desarrollo mental del animal y el niño, en la historia del lenguaje, &c. Asimismo no se opone lógica formal y lógica dialéctica, sino que la lógica es dialéctica, porque el pensamiento es una forma de la realidad.
        La dialéctica es la contradicción que actúa en la esencia misma de las cosas. Pero ello no impide que la verdad sea objetiva. El pensamiento, al pasar de lo concreto a lo abstracto, no se aleja de la realidad, sino que se acerca a ella. Las abstracciones científicas penetran por ello más profundamente en la verdad de la naturaleza que el conocimiento perceptivo diario. Estamos en los antípodas de los irracionalismos y las veleidades filosófico-artísticas que pretenden aprehender lo concreto en su inmediatez.
        El Estado es un instrumento de dominio de clase, y por tanto en esencia, si no en apariencia, el más democrático de los estados burgueses es una dictadura. El proletariado debe organizarse para eliminar la violencia constituyente del Estado, para dar lugar a un Estado que consista en el ser mismo de tal proletariado organizado como clase dominante, y que se vaya extinguiendo a la medida de su realización.