Wilhelm Dilthey, (1833-1911)

De Biblioteca de filosofía
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Biografía

Dilthey.jpg

        Wilhelm Dilthey nació en Briebrich am Rheim, Nassau (Alemania) en 1833. Como los anteriores autores biografiados recibe una sólida formación clásica, en este caso en el Gymnasium de Wiesbaden, donde también lee la Lógica de Kant. Entre 1852 y 1856 estudia teología, historia y filosofía. Su vida transcurrió como la de un típico profesor germano de filosofía, dedicándose a la enseñanza y a la investigación, primero en los Gimnasium y después en las universidades de Basilea
Kiel, Breslau y Berlín. A partir de 1858 comienza a estudiar la hermenéutica de Schleiermacher. En 1864 se doctora y se habilita para la enseñanza universitaria. Fue un hombre de gran cultura y gran historiador. Flanqueado por la obra de Kant y Hegel investigó los fundamentos filosóficos de las Ciencias del Espíritu.
        Dilthey fue contemporáneo de los grandes historiadores alemanes que constituyen la “escuela histórica” (Niebuhr, Ranke, Mommsen, Burckhardt, Zeller). El propio Dilthey realizó importantes estudios sobre el Renacimiento, la Reforma y el Romanticismo, como parte de su proyecto de una fundamentación histórica de las Ciencias del Espíritu. Asimismo y bajo esta misma visión de la Filosofía, editó los escritos juveniles de Hegel. Polemiza con el neokantiano Windelband y con el psicólogo Ebbinghaus. A partir de 1900 comienza según algunos intérpretes su periodo hermenéutico .Muere en 1911 dejando una gran obra.

Ediciones canónicas: Gesammelte Schriften (G. S.), 19 volúmenes., B. G. Teubner y Vanderhoech & Ruprecht, Suttgart/Göttingen, 1914-1982 (está prevista la publicación de 32 volúmenes).

Obras del autor: Leben Schleiermachers, I, 1870. Einleitung in die Geisteswissenschaften. Versuch einer Grundlegung für das Studium der Gesellschaft unsd der Geschichte, I, 1883. Dichterische Einbildungskraft und Wahnsinn,1886. “Die Einbildungskraft des Dichters, Bausteine zu einer Poetik”, 1887. “Ueber die Möglichkeit einer allgemeingültige Pädagogik”, 1888. “Beiträge zur Lösung der Frage vom Ursprung unseres Glaubens an die Realität der Aussenwelt und seine Recht”, 1890. “Ideen über eine beschreibende und zergliedernde Psychologie”, 1894. “Beiträge zum Studium der Individualität”, 1896. “Die Entstehung der Hermeneutik”, 1900. “Studien zur Grundlegung der Geisteswissenschaften”, 1905. Das Erlebnis und die Dichtung, Lessing Goethe, Novalis, Hölderlin, 1905. “Das Wesen der Philosophie”, 1907. “Der Aufbau der geschichtlichen Welt in den Geisteswissenschaften, I”, 1910. “Die Typen der Weltanschauung”, 1911. También Der junge Dilthey. Lebensbild in Briefen und Tagebüchern, 1852-1870, ed. Clara Misch, 1933.

Estudios sobre el autor: Imaz, E, El pensamiento de Dilthey, El Colegio de México, 1946, reimpresión en Fondo de Cultura Económica, México, 1979. Ortega y Gasset, J. Kant, Hegel, Dilthey, Revista de Occidente, Madrid, 1961. Díaz de Cerio, F. Introducción a la filosofía de W. Dilthey. Ed. Juan Flors, Barcelona, 1963. Moya, C. Interacción y configuración en el pensamiento de Dilthey. Fundación Juan March, Madrid, 1979. Gabilondo Pujol, A. Dilthey: vida, expresión e historia. Ed. Cincel, Madrid, 1988.

La crítica de la razón histórica

        Sobre el telón de fondo de la guerra cultural contra el catolicismo (la Kulturkampf de Bismarck), la obra de Dilthey se erige como el intento de una gran síntesis; tarea esta que estará flanqueada por Kant y Hegel como principales referencias filosóficas.
        Si Nietzsche elevó la irreductible dimensión estética del hombre, a máxima sobre la que asentar una nueva visión de lo humano, una nueva antropología, Dilthey recogerá también del romanticismo la pujanza de la individualidad creadora, pero lo hará con los métodos kantianos de la epistemología y de la búsqueda de la objetividad, pues repudia la indisciplina de la imaginación poética desbordada.         Frente a la positividad mecanicista y conceptual de las ciencias naturales, Dilthey reclamará una “critica de la razón histórica”, y para esta labor sus trabajos sobre la vida y obra de Schleiermacher le servirán de laboratorio. La “Biografía”, los estudios biográficos, serán el puente metodológico entre la vieja idea romántica de la individualidad genial y las Ciencias del Espíritu.
        Dilthey reconoce las aportaciones de la “escuela histórica” y del historicismo, pero sopesa sus insuficiencias metodológicas y filosóficas. La mirada kantiana se da en él a través de Hegel. Para Dilthey el historiador tiene que ser de algún modo filósofo, toda vez que el filósofo ha de ser también historiador.
        Frente al positivismo de autores como Comte y Mill, que subvaloran la realidad histórica, Dilthey propone una experiencia total como base de su filosofía, siendo aquí su punto de apoyo la noción de autognosis.
       &nbs;pLa autognosis permite conectar la experiencia interna con las ciencias del espíritu, y mediante esta noción filosófica se pretende, superando el citado positivismo tradicional, constituir dichas ciencias a través de las ciencias históricas.

        “…la tarea de llevar a cabo una fundamentación epistemológica de las ciencias del espíritu y utilizar luego el instrumento creado en ella para determinar la conexión interna de las ciencias particulares del espíritu, los límites dentro de los cuales es posible en ellas un conocimiento, así como la relación recíproca de sus verdades. La solución de esta cuestión podría denominarse crítica de la razón histórica, es decir, de la facultad que el hombre tiene de conocerse a sí mismo y la sociedad y la historia creadas por él…” (Dilthey, W. Introducción a las ciencias del espíritu. Revista de Occidente, Madrid, 2ª ed. 1966, I, XIX, p. 188).
        En este sentido Dilthey es ante todo un historiador, transitando filosóficamente su obra desde el propio positivismo (positivizar la razón histórica) hacia los iniciales resultados de la fenomenología de Husserl.
        Los conceptos que fundamentaran las ciencias del espíritu son los siguientes: realidad histórico-social, vivencia (Erlebnis), expresión (Ausdrücken), comprensión (Verstehen), tipos y autognosis.

Las Ciencias del Espíritu

        Al igual que había hecho Kant en otros ámbitos, Dilthey quiere fundamentar la especificidad de las Ciencias del Espíritu, pues entiende que los hechos biográficos, históricos y espirituales no se derivan y se concatenan entre sí bajo el orden mecánico de la naturaleza. Para Dilthey, la unidad de la vida y la unidad de la conciencia se funden en la autognosis. Así, las citadas ciencias lo son del autoconocimiento, ya que se apoyan en la unidad y peculiaridad de la experiencia interna dada en los hechos de conciencia. La fundamentación última de las Ciencias del Espíritu se hará a través de la Psicología descriptiva y analítica. A esta ciencia le compete establecer las conexiones que dan uniformidad y regularidad a la vida psíquica humana en cuanto que vivida.         La tarea principal de la psicología será la de captar las vivencias. Las vivencias son la experiencia viva y “vivida”, donde se funden en el interior del hombre los conocimientos, los sentimientos y los deseos de la voluntad, fundiéndose también la experiencia interior individual (el sujeto) con la realidad exterior e histórica (el objeto). La vivencia no es un concepto intelectual sino una experiencia de vida. Así afirma Dilthey:

        “Todo lo vivido por mí, todo lo visible constituye una conexión. La vida es el curso que se halla trabado en un todo, en una conexión estructural (…).Todo lo que esta conexión estructural, que se presenta en mí como realidad, contiene como realidad, es la vivencia”. (Diltehy, W. Obras, VI, pp. 362-363, citado por Gabilondo Pujol, A. Dilthey: vida, expresión e historia. Ed. Cincel, Madrid, 1988, p. 148)
        La expresión de una vivencia es la delimitación y el esclarecimiento de la misma, siendo las Ciencias del Espíritu ciencias de la comprensión y de la interpretación. La hermenéutica es la técnica de la interpretación mediante la cual podemos establecer los nexos (más que las causas) entre las vivencias humanas, en el mundo histórico-social. La comprensión se distingue de la explicación, propia de la cientificidad natural, pues no se trata de establecer relaciones causales, sino de captar por simpatía (por ejemplo en un hecho histórico) la vivencia del mismo de forma interior. Además, los tipos se corresponden con las formas de generalización propias de estas ciencias, ya que remiten a las diversas expresiones de vivencias parecidas. Por todo ello las ciencias históricas y del espíritu captan en su comprensión lo singular haciéndolo objetivo.
        El mundo del espíritu es el objeto de las Ciencias del Espíritu, un mundo tanto histórico como social al que se accede mediante el análisis psicológico (analítico-descriptivo) de las vivencias. Por eso las ciencias de las que nos habla Dilthey distan mucho de ser el “Espíritu Objetivo” hegeliano. Además, con la edición y estudio de los escritos juveniles de Hegel, Dilthey pretendió rescatar la historia de la Razón absoluta hegeliana, pues los nexos de sentido histórico son plurales y están en continua transformación, no llegando a autoconciencia plena y colmada en un Saber Absoluto.
        De esta forma el historiador se parece más a un biógrafo o a un novelista que a un científico, ya que con su “comprensión” e “interpretación” nos transmite como se han gestado las grandes individualidades (p. e. Alejandro Magno, Cervantes, Goethe, Napoleón, etc.). Así sucede también que no hay verdad o falsedad en las Ciencias del Espíritu., pues un valor sólo es absoluto en un contexto cultural determinado, pero es necesariamente relativo en la comparación con otros valores pertenecientes a contextos heterogéneos o distintos.

La Filosofía como Cosmovisión

        Esta concepción vitalista de la historia y de las Ciencias del Espíritu, que hoy llamaríamos Ciencias Humanas o Ciencias Sociales, va acompañada de una nueva visión de la tarea de la Filosofía.

        “…los sistemas filosóficos, lo mismo que las religiones o las obras de arte, contienen una visión de la vida y del mundo que se basan, no en el pensamiento conceptual, sino en la vida de las personas que los producen” (Dilthey, W. Obras, VIII, p. 28. Ver en op. cit. p. 165)
        La Filosofía queda reducida a ser una transmisora y generadora de una concepción del mundo o Cosmovisión (Weltanschauung). Frente a la cosmovisión religiosa y a la cosmovisión artística, la Filosofía o Cosmovisión filosófica de la vida, siendo ya imposible la Metafísica después de Kant, queda reducida a una suerte de Psicología metodológica, pues “la fundamentación de la filosofía sistemática es autognosis” ( Obras, VIII, p. 352, citado en op. cit. p. 177).
       &nbspEntiende Dilthey que este proceso supremo de autognosis, propio de la visión filosófica del mundo, habría pasado por tres etapas: 1ª) El naturalismo materialista, 2ª) El idealismo objetivo y 3ª) El idealismo de la libertad.